Sobre deterioro de activos y su regulación contable trató conferencia organizada por el CTI

4 de septiembre de 2018

 

La definición del objetivo de la normativa NIC 36, que regula el deterioro de valor de los activos; así como su aplicación en Chile, respecto del contexto internacional, y la decodificación de la norma, para el planteamiento de una política contable, fueron los temas tratados durante la jornada.

 

 

 

El Centro de Contabilidad y Transparencia Informativa (CTI) del Departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información (DCS), en el marco del Ciclo de Conferencias del CTI sobre materias contables, realizó el pasado 30 de agosto su sexto encuentro denominado Deterioro de valor según NIC 36, principales lineamientos a considerar en la formulación de una política contable. En esta ocasión, la conferencia fue dictada por el académico del DCS, Harold Contreras.

 

“Yo me atrevería a decir que (la NIC 36) es una de las normas más complejas de IFRS, porque incorpora varios conceptos nuevos como el valor recuperable y la Unidad Generadora de Efectivo (UGE)”, partió señalando el académico. Agregó que su complejidad radica en que la normativa provoca discrecionalidad, puesto que hay muchos aspectos que tienen que ser definidos por la administración o los profesionales del rubro contable. Eso genera que los juicios y las estimaciones que tengan que ser definidas por estos puedan provocar errores.

 

NIC 36

 

La creación de la normativa en 1998 por The International Accounting Standards Committee (IASC), surge por la importancia de poder determinar el valor que se podría recuperar de los activos de las organizaciones. La norma busca que de manera constante los involucrados se estén preguntando cuál es el valor real y recuperable en que debiesen estar valorizados sus activos. Ése es el objetivo de la NIC 36.

 

Pero, ¿a qué se refiere con valor recuperable? El valor real del activo está determinado por dos aspectos: el valor económico que se podría obtener a través de la venta del activo hoy en el mercado o el valor se podría obtener de éste, a través de su uso.

 

Debido a esto, la normativa provoca que se genere el cuestionamiento sobre qué factores podrían incidir en el valor de ese activo en el tiempo, que pudieran modificar también el modelo de deterioro de activos.

 

Según lo explicó el académico, estos factores podrían proceder de riesgos internos y externos de la organización, valores del mercado, expectativa de uso de bienes, coyuntura económica y legal, presiones de grupos de interés, entre otros.

 

Si bien es cierto la NIC 36 se aplica para determinar el deterioro de valor de algunos activos específicos, en este encuentro se consideraron las propiedades, plantas y equipos, activos intangibles, plusvalía comprada y propiedades de inversión.

 

Desde la adopción de las IFRS en nuestro país, las empresas chilenas se han visto obligadas a generar una política contable sobre el deterioro de activos.

 

Para ello, existe un modelo de deterioro el que consta de seis fases: identificación del UGE y su asignación de activos; evaluación de indicios de deterioro, test de deterioro, comparación del saldo contable neto con el valor recuperable, evaluación de materialidad, y el registro contable y asignación a UGE.

 

Chile y el mundo

 

Durante su exposición, el académico también realizó un análisis del porcentaje de empresas que cotizan en la bolsa que han reconocido el deterioro de valor en Chile, respecto de Australia, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y los vecinos Argentina y Brasil.

 

Si en 2009, en Chile lo hacía el 19,63% de las compañías, en 2017 la cifra alcanzó el 20,54%, teniendo un peak en 2015, de un 23,05%. En tanto, países que muestran las cifras más altas como Australia, el comportamiento de las empresas, respecto del reconocimiento del deterioro oscila entre 40,09% en 2009 y 28,14% en 2017.

 

Argentina es el país que cuenta con las cifras más bajas: en 2009 el 9,39% de sus empresas reconocían su deterioro de activos; mientras que en 2017 la cifra disminuyó a 8,33%.

 

También, el académico realizó un análisis del reconocimiento de deterioro por sector económico. Encabezan el listado las empresas de energía eléctrica, mientras que las que menos informan son las del sector recreación.